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El entrenamiento personal está en auge, no sólo por la creciente consciencia de que para conseguir resultados en fitness, hay que tomarse el entrenamiento en serio, sino también porque cada vez más gente busca este estilo personalizado, adaptado a sus necesidades, y agradece el contacto directo con «su» coach.

Al mismo tiempo, vemos que salen cada vez más gimnasios boutique – la respuesta (desde mi punto ideal) a las cadenas «low cost» ya que un boutique se orienta de manera exacta a la clientela que en un low cost no encuentra lo que busca: personalización, atención al máximo, orientación ideal a los objetivos de cada persona etc.

El auge de los gimnasios boutique provoca que cada vez más entrenadores personales se plantean abrir un gimnasio boutique propio. No sólo para independizarse del tiempo actual y de los espacios públicos para entrenar a sus clientes, sino también para darle más seriedad a su negocio, y fomentar su propia marca y su método de entrenamiento en un espacio oficial.

Antes de abrir un gimnasio boutique propio, hay una serie de factores a tener en cuenta – algunos de ellos me gustaría destacar aquí:

Costes fijos

El primer punto a destacar son los costes fijos – como entrenador personal, los costes fijos suelen ser mínimos. Con un gimnasio boutique, en cambio, los costes suelen ser la primera «sorpresa» para muchos: alquiler del local, reforma / acondicionamiento, servicio de limpieza, personal etc. – se suman rápidamente 1000-2000 EUR al mes y no contamos todavía con nadie que nos ayude en horarios que tal vez nos cueste más cubrir por temas familiares u otras obligaciones.

Costes adicionales

Quiero destacar que, al tener un local propio, hay que contar con servicios adicionales que tal vez nos hagan falta y que tenemos que tener en cuenta: Conexión a Internet y teléfono, servicio de limpieza, mantenimiento del edificio / comunidad, servicio de alarmas, calefacción, aire acondicionado, agua etc.

Al mismo tiempo, el primer acondicionamiento del local ya suele ser un gasto importante – aunque pensemos que con entrenamiento funcional etc. no haga falta mucho equipamiento, el local tiene que ser muy atractivo para nuestros clientes, y acorde a sus expectativas.

Ubicación

La ubicación del local importa – al fin y al cabo, queremos que nos vean, que vean nuestro rótulo, nuestra marca, y un buen local suele tener venir con un coste de alquiler importante.

Al mismo tiempo, hay que considerar si tus socios pueden aparcar bien en la zona, y si pueden venir en transporte público sin ningún inconveniente. Un gym boutique habitualmente recibe socios de un radio mucho más amplio que un gimnasio multiservicios o low cost, que suelen aspirar a un radio de sólo unos 3 km alrededor del centro.

Horarios

Al tener un gimnasio boutique, es importante mantener un horario comercial fijo, para que la gente sepa cuándo pueden venir a informarse, y – dependiendo de tu modelo – a entrenar por su cuenta si ofreces esta posibilidad.

Tener un horario fijo requiere tener una persona en el centro. Si no puedes ser tú, o si por enfermedad o compromiso privado no puede serlo, hay que asegurar que haya otra persona (lo que supone un gasto extra y requiere trabajo de formación y coordinación).

Costes y disponibilidad

Creo que lo que más cambia en tu vida cuando decides dejar de ser «sólo» entrenador personal y pasar a abrir tu propio gimnasio boutique, son los costes que tienes que afrontar mes a mes, y la disponibilidad que requiere tener su propio centro. Si ambos aspectos no te echan atrás debido a la preparación que has hecho, abrir tu propio boutique puede ser el siguiente paso en el crecimiento de tu marca.

Si necesitas ayuda para el marketing para la apertura del centro, ¡cuenta con nosotros!