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Una de las mayores preocupaciones de todo empresario es la de conseguir más beneficios con la menor inversión posible. Es decir, la de aumentar tanto el volumen de ingresos como de beneficios con el mismo gasto  y, si es posible, incluso menor. Algo que resulta de vital importancia para que los nuevos negocios tengan éxito y puedan garantizar su supervivencia a largo plazo.

Ser más productivo y eficiente en todos los procedimientos del negocio es lo que marca la diferencia entre las compañías de éxito y aquellas que se ven abocadas a cerrar solamente después de unos años o meses de vida.

Calcular la tasa de rentabilidad y rendimiento de un negocio es clave para que los gerentes tengan una idea clara del estado de las cuentas de la empresa. Dos conceptos que suelen confundirse con demasiada frecuencia porque ambos son índices que se relacionan con el ingreso neto de la empresa. Pero lo cierto es que representan diferentes aspectos del negocio.

Entender la diferencia entre tasa de rendimiento y tasa de rentabilidad es clave para tener una visión general de las finanzas del negocio, evitando que tengamos una falsa impresión de éxito cuando no es así. Y es que, sin saberlo, podríamos estar teniendo pérdidas que ignoramos, suponiendo una pérdida de capital.

  • La tasa de rendimiento es el valor porcentual que relaciona la velocidad a la que se obtienen ingresos y la inversión inicial.  Esto significa que si la tasa de rendimiento es baja, el proyecto invertido es prescindible para la empresa Si el valor es negativo, quiere decir que estamos teniendo pérdidas y si es alto que las finanzas de la empresa van bien.
  • Por su parte, la tasa de rentabilidad, que también se muestra de manera porcentual, refleja cuánto ha recibido una empresa en función de los ingresos generales de la empresa.

Así pues, la tasa de rendimiento nos informa sobre el retorno que generan nuestras inversiones mientras que la tasa de rentabilidad nos indica lo que hemos conseguido, teniendo en cuenta los ahorros, proyectos, ventas, ganancias y otros elementos de la empresa.

¿Cómo calcular la tasa de rendimiento y la rentabilidad?

Saber cómo calcular la tasa de rentabilidad y de rendimiento asegura la adecuada determinación de los ingresos y beneficios, lo que repercute de manera positiva en la toma de decisiones de la empresa, ya que nos proporciona una efectiva visión del crecimiento de la empresa.

Tasa de rentabilidad

Para calcular la tasa de rentabilidad se tiene en cuenta el tiempo como una variable fundamental. Por lo general, se lleva a cabo considerando el mes y el flujo de caja que corresponda. La otra variable que está implicada en el cálculo es la inversión inicial y la fórmula es la siguiente:

Rentabilidad = (La producción neta del periodo / inversión inicial) x 100%

Con lo cual, si hemos realizado una inversión inicial de 100.000 euros en nuestro negocio y su flujo de casa actual es de 16.000 euros, esto significa que la rentabilidad mensual viene dada por:

Rentabilidad = (16.000 / 100.000) x 100%

Rentabilidad = 16%

Un negocio no es rentable cuando este índice es nulo o negativo, lo que quiere decir que la inversión resultó en pérdida. Por otro lado, cuanta mayor sea la rentabilidad de la empresa, más rápido veremos el retorno de la inversión.

Tasa de productividad

Para averiguar cuál es la productividad de tu negocio, tenemos que pensar en términos de facturación y de utilidad neta para el intervalo de tiempo que queremos analizar. En este caso la relación viene dada por:

Productividad = (utilidad neta / facturación total) x 100%

Pongamos por ejemplo que tu negocio haya facturado 200.000 euros. La productividad bruta fue de 150.000 euros y los ingresos netos de 100.000 euros. Esto quiere decir que la productividad está dada por:

Productividad = (100.000 / 200.000) x 100%

Productividad = 50%

Con lo cual, la productividad depende mucho más de los ingresos netos en sí que de la facturación, puesto que una facturación muy alta relacionada con una productividad pequeña derrumbará esta tasa.

¿Cómo mejorar la rentabilidad de tu negocio?

Podemos actuar sobre estas tasas para situarlas en niveles más elevados o que superen a las expectativas de la gestión. Estas medidas consisten en llevar a cabo nuevas inversiones cuyos retornos puedan ser medidos.

1. Segmentar la audiencia

Los clientes son el foco principal de cualquier empresa, ya que los ingresos para garantizar su supervivencia proceden de ellos. Actualmente, vivimos en un mercado altamente competitivo, por lo que para mantener a nuestros clientes, debemos preocuparnos por la calidad de nuestros productos y por la planificación de buenas estrategias de marketing pensadas para nuestro público objetivo.

2. Negociar buenos precios

Una buena negociación puede resultar muy beneficiosa para la empresa. Si cuentas con una buena relación con un proveedor de confianza, es recomendable intentar negociar precios más atractivos a cambio de adquirir siempre el producto o la materia prima con ellos.

3. Reducir los costos operativos

Esta estrategia aumenta tanto la tasa de rendimiento como la rentabilidad. Los costos operativos son aquellos imprescindibles para mantener la empresa activa, como electricidad, salarios, etc. La reducción de los mismos implicará un aumento d la rentabilidad de la empresa, pero no en un aumento de los ingresos.

4. Aprovecha los clientes satisfechos

Los clientes contentos , que tendrían que ser todos, son una herramienta de marketing perfecta para mejorar el negocio. Una fantástica referencia dada por cualquiera de ellos nos traerá a nuevos clientes. Un escenario muy positivo para los negocios en el que es bastante fácil desarrollar un sistema de premios y promociones que animen a tus clientes a hablar de manera positiva de tu marca.

5. Técnicas de productividad

Siempre hay formas de aumentar la eficiencia de los trabajadores, ya sea a través del intercambio de personal del cambio de materiales o del proceso de automatización, por ejemplo.

6. Automatizar tareas

En plena era digital existen infinidad de soluciones informáticas que podemos aprovechar para que nuestro negocio sea más innovador y podamos automatizar tareas que antes hacíamos a mano. Por ejemplo, existen herramientas muy útiles para mandar emails publicitarios, programar las publicaciones en las redes sociales, llevar la contabilidad, automatizar la búsqueda de contenidos relacionados con tu marca, etc.

7. Predica con el ejemplo

Una empresa no puede exigir a sus trabajadores que sean productivos y eficientes sí el propio gerente es un desastre. Es importante que prediquemos con el ejemplo y que el emprendedor incorpore a la propia gestión de su tiempo las herramientas que quiera implantar en su negocio.

8. No dejar de innovar

Es importante que el gerente de la empresa esté siempre buscando nuevas formas de mejorar la rentabilidad del negocio. Son muchas las tecnologías y estrategas que podemos poner en marcha para ello. Por ejemplo, podemos digitalizar la empresa, mejorar la organización estructural, utilizar nuevos índices  que ayuden en la toma de decisiones, etc.

Al utilizar un programa financiero, las tareas se llevan a cabo de una manera mucho más rápida, más sencilla y más rigurosa. A más tiempo ahorremos en este tipo de procedimientos, mayor será la tasa de productividad.

9. Enfocar los esfuerzos en canales escalables

El aumento de la productividad está estrechamente relacionada con la capacidad del empresario para centrarse en aquellos caminos que reporten mayores beneficios. Para que puedas comprenderlo, pongamos por ejemplo el correo electrónico. Se trata de una estrategia de comunicación muy económica que permite llegar a miles de usuarios en poco tiempo. Es decir, es escalable.

Algo parecido sucede con las redes sociales y la publicidad online. Aunque las redes sociales precisan de una estrategia inicial para conseguir el objetivo más complicado, nos permite hacernos con una importante base de seguidores.

En cambio, la venta a puerta fría y las llamadas de teléfono convencionales no son fácilmente escalables y, en caso de serlo, necesitan de un gran esfuerzo, tanto en tiempo como en dinero. En este tipo de situaciones, la estrategia que tenemos que seguir para ser más productivos es centrarnos en canales que nos ofrezcan buenos resultados ya  los que tengamos que destinar menos recursos. Del mismo modo, en pymes y autónomos, las llamadas telefónicas directas deberían quedar completamente descartadas.

10. Analizar los precios de venta

El gusto de los clientes, las tasas de impuestos y los valores de los productos pasan por cambios constantes. Con lo cual, el precio de sus bienes y servicios también debe mantenerse acorde con el mercado. En función del escenario, los valores de los productos podrían ser más elevados, lo que daría lugar a mayores ingresos, pero también podrían disminuirse los precios para expandir la red de clientes. Gracias a este estudio, podremos maximizar la rentabilidad.

11. Nada es perfecto

El empresario que pretenda aumentar la productividad y rentabilidad de su negocio debe ser consciente de que no existe una varita mágica que le ayude a resolver todos sus problemas. Es evidente que  usar el correo electrónico en lugar del teléfono no va a resolver todas las limitaciones que una empresa pueda tener en cuanto a eficiencia, pero sí es una alternativa que no tiene ningún coste y que ofrece un plus de productividad. Es la suma de estos extras lo que hará que se consigan mejores resultados.