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Para unos, ir al gimnasio es una cuestión de moda, para otros, es un estilo de vida. Para algunos es diversión, y para otros salud. En la actualidad, hay muchos tipos de gimnasios, pero el enfoque no siempre es el mismo.

Hasta hace sólo unos años, únicamente podíamos encontrar dos tipos de centros deportivos: los públicos y los privados. Y lo normal es que los socios pagaran una tarifa plana genérica independientemente de los servicios que usaran o de la frecuencia con la que entrenaran. La cuestión es que, en los últimos años, las cosas han cambiado, surgiendo nuevas tendencias que evidencian una transformación de las dinámicas tradicionales.

Atrás quedaron  aquellos multitudinarios centros deportivos con salas habitadas únicamente por cintas para corres, bicicletas estáticas y algunas mancuernas. En los últimos años, los gimnasios han ido ampliando sus instalaciones y sus horarios, ofreciendo una gran variedad de clases colectivas y un mayor número de máquinas para aquellos socios que quieren entrenarse de manera individual. Desde las más dinámicas como el crossfit o el spinning a otras más relajadas como el pilates o el yoga.

El sector del fitnnes, tanto a nivel local como global, presenta infinidad de oportunidades. Prueba de ellos es la gran cantidad de propuestas de valor que están surgiendo en el sector. Primero llegaron los gimnasios low cost, que se han ido consolidando poco a poco, y ahora los gimnasios boutique, que se dirigen a un público más exclusivo, con un poder adquisitivo más alto y al que no le importa pagar más por disfrutar de entrenamientos más personalizados y en grupos reducidos.

Pero, aunque son modelos opuestos, el gimnasio low cost y el gimnasio boutique tienen puntos en común: se enfocan en la atención al cliente y en el uso de la tecnología. La cuestión es que los centros boutique se están introduciendo en un mercado en el que el low cost ha tomado una posición fuerte en los últimos años.

La cuestión es que, en este contexto, donde la competencia es tan alta y donde los gimnasios low cost gozan de una posición muy consolidada, han ido apareciendo los gimnasios boutique, como forma de diferenciación para captar nuevos clientes y ganar ventaja. Ofreciendo nuevas disciplinas que van adaptándose a las necesidades de los consumidores como el music flowyoga o el crosspilates. Un nuevo concepto dirigido a auténticos amantes del deporte que no acuden al gimnasio solamente para entrenar, sino para relajarse y liberar tensiones , y que por supuesto no están dispuestos a esperar para usar las máquinas.  Una auténtica moda que surgió por primera vez en Nueva York y que en poco tiempo se ha ido extendiendo por todo el mundo.

¿En qué consiste un gimnasio low cost?

Los gimnasios low cost aparecieron en nuestro país en respuesta a la crisis, entre el año 2008 y 2009. De hecho, sin la crisis económica, cadenas como Dreamfit no existirían. Y, aunque vivieron su momento dorado en el año 2015, actualmente siguen experimentando un importante crecimiento, con un 17,5% anual. Y es que este tipo de centros han logrado atraer a un gran núcleo de población que anteriormente era pasiva, consiguiendo abrir un amplio abanico de posibilidades para que cualquier persona pueda hacer ejercicio sin necesidad de pagar un alto coste por ello. Ofreciendo una excelente relación calidad-precio que ayuda a aumentar el porcentaje de fidelización de sus clientes.

  1. Ubicación

Los centros low cost suelen localizarse en lugares de fácil acceso, con una gran afluencia de gente, cercanos a grandes núcleos de población y bien conectados por carretera o por transporte público. Además, en la zona suele haber aparcamientos cercanos o incluso parking privado dentro de las propias instalaciones.

  1. Precio

Los gimnasios low cost son centros deportivos que ofrecen servicio de entrenamiento por un precio muy económico, al alcance de cualquier bolsillo, ya que sus tarifas suelen ser de media unos 22 euros. Su modelo de gestión está basado en la obtención de una estrategia de liderazgo en costes, es decir, en conseguir la mayor rentabilidad posible creando un gran volumen de clientes.

No obstante, en los últimos tiempos, a adaptar sus abonos a la realidad del mercado para no comprometer su rentabilidad. Pasando de tarifas de 20 euros de media a unos 25 o 30 euros al mes. A pesar de lo cual, siguen siendo una opción muy económica.

Pero este aumento de precio también se ha traducido en una mejora de la calidad de los servicios y las clases que se ofrecen, sobre todo en España. Además, muchos de ellos han terminado optando por la tarifa sin permanencia y sin matrícula para atraer a nuevos abonados, lo que no tiene porque implicar necesariamente la infidelidad del cliente. La clave está en aportar un plus añadido al cliente a través de la generación de nuevas experiencias y de la tecnología.

  1. Calidad

Su política consiste en reducir al mínimo los costes para ofrecer a sus clientes un precio por debajo de lo que suelen ofrecer sus competidores pero proporcionan, al mismo tiempo, un buen servicio. Para lo cual, el cliente paga una tarifa my baja, pero si quiere disfrutar de otros servicios o clases, deben ser abonados aparte.

Los equipos de trabajo y maquinaria que poseen son de última generación y la mayoría de ellas ofrecen experiencias de entrenamiento muy innovadoras. Además, muchas de ellas están conectadas a una aplicación móvil, por lo que en conjunto permiten disfrutar de un estilo de vida más saludable.

  1. Espacio

Los gimnasios low cost necesitan contar con un gran volumen de clientes para ser rentables y ofrecer una gran variedad de máquinas y actividades colectivas para ser atractivos. Por eso, suelen contar con amplias instalaciones con muchos metros cuadrados y muy bien acondicionadas.

  1. Gran variedad de clases colectivas

Por regla general, los centros deportivos cuentan con una amplia variedad de actividades grupales, lo que ayuda a influir en la percepción de sus clientes y a fidelizarlos. Cada socio puede elegir la actividad o actividades que prefiera en función de sus intereses, sus objetivos y su forma física, y acudir a ellas cuando mejor le venga. Y si se aburre, sabe que puede cambiar en cualquier momento.

  1. Flexibilidad horaria

Por lo general, los gimnasios low cost abren sus instalaciones todos los días y cuentan con horarios muy flexibles. Abren desde muy temprano por la mañana hasta última hora de la noche. Algunos de ellos incluso permanecen abiertos las 24 horas dl día. Esto permite que aquellas personas que cuenten con un horario muy complicado por motivos laborales o personales, puedan acudir a hacer ejercicio.

¿En qué consiste un gimnasio boutique?

Los gimnasios boutique surgieron por primera vez en Estados Unidos, donde han experimentado un increíble crecimiento en los últimos años. Hoy en día, ya existen cadenas que poseen cientos de locales repartidos por todo el país. Y, aunque en España ya llegaron hace algunos años, todavía están en proceso de implantación.

Los gyms boutique son centros de pocos metros cuadrados que ofrecen clases colectiva en grupos pequeños de, generalmente, menos de 12 personas. Transmiten ese halo de exclusividad de grupos reducidos que los convierte en objeto de deseo.

Además, destacan por su alto nivel de especialización, ya que sus sesiones se basan en uno o dos tipo de entrenamientos muy específicos. Siempre impartidos por instructores con una altísima cualificación que tienen como principal objetivo ofrecer una experiencia memorable y un trato lo más personalizado posible a sus alumnos.

Una nueva tendencia que se basa en la combinación de distintas disciplinas con el entrenamiento personal en grupos reducidos, pero que además incluye otros servicios relacionados con la nutrición, los tratamientos de belleza o la fisioterapia. Ofreciendo un lugar en el que transformar tanto el cuerpo como la mente. Por este motivo, no es extraño que hayan experimentado un importante crecimiento en nuestro país en los últimos años.

  1. Precio

La mayoría de los gimnasios boutique cuentan con precios más altos que los de los gimnasios convencionales, ya que su público objetivo está dispuesto a pagar más por disfrutar de entrenamientos más personalizados, con instructores que estén atentos a sus movimientos y que se preocupen porque alcancen sus objetivos.

  1. Método de pago

A diferencia de los gimnasios convencionales, en los gym boutique no se suele pagar una tarifa cerrada cada mes, sino que los clientes pagan únicamente por los servicios que utilicen o por el número de sesiones a las que vayan a entrenar, generalmente, mediante un sistema de bonos. Los socios de este tipo de centros prefieren pagar un poco más en proporción por cada clase o por usar las máquinas a cambio de poder elegir con total libertad qué es lo que desean en cada momento y recibir un mejor servicio.

  1. Tecnología

La tecnología es un elemento clave en los gym boutique. Los clientes pueden reservar sus clases o una máquina específica de forma online, como una cinta de correr o una bicicleta. De esta forma, se aseguran de que tendrán plaza y de que no tendrán que esperar. Pero además, las clases suelen  estar amenizadas por música, juegos de luces y efectos de sonido para crear experiencias únicas.

  1. Alto nivel de especialización

A diferencia de los gimnasios low cost, en los que se imparten docenas de actividades y programas de entrenamiento, los centros boutique se especializan únicamente en una o dos actividades. Así pues, podemos encontrar gimnasios que se centran únicamente en sesiones de entrenamiento cardiovascular, en pilates, el yoga, en boxeo, en el ciclismo indoor o en el baile. Es precisamente este alto grado de especialización lo que convierte a los monitores en verdaderos expertos de las clases que imparten.

  1. Trato personalizado

Los gimnasios boutique cuentan con unas instalaciones más pequeñas que los centros low cost porque no necesitan tantos clientes para ser rentables. Esto evita las masificaciones y permite la posibilidad de impartir las clases en grupos reducidos, ofreciendo a los socios un trato más individualizado.

Cada monitor va explicando con detalle cómo debe usarse el equipamiento y cómo hacer cada ejercicio de manera correcta, reduciendo al mínimo los riesgos de lesiones. Además, las sesiones están muy estudiadas para que los clientes puedan mejorar y conseguir sus objetivos de un modo más rápido y sencillo. De esta forma, es mucho más fácil mantener la motivación y reducir la tasa de abandonos. Además, los usuarios se motivan entre sí y sienten que forman parte de una comunidad con intereses parecidos, lo que refuerza su compromiso con el centro.

  1. Diseño

Las instalaciones de los gym boutique están pensadas íntegramente para la clase que se va a impartir en ellas. Muy bien ambientadas y en algunos casos con ciertos privilegios que no ofrecen otros gimnasios como kit de baño, equipamientos de vanguardia o bebidas de cortesía.