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En la actualidad, el envejecimiento de la población está brindando a los emprendedores grandes oportunidades de negocio relacionados con servicios para la denominada tercera o cuarta edad. Una de ella son los gimnasios boutique para personas mayores de edades comprendidas entre los 50 y los 95 años.

Normalmente, los centros deportivos están enfocados y diseñados para un público más joven, lo que hace que las personas de edad avanzada no se sientan cómodas dentro de este ambiente. Este tipo de personas necesitan una mayor atención y otro ritmo de entrenamiento distinto.

Por eso, en el año 2006, Sheldon S. Zinberg decidió montar el primer gimnasio para la tercera edad en California, Niftyafterfifty (Nifty después de los cincuenta). Zinberg pensaba que las personas físicamente activas gozaban de un mejor estado de salud a largo plazo en comparación con las personas sedentarias, por lo que decidió crear este centro de fitness para atender solamente a personas mayores de 50 años. Actualmente cuenta con 26 centros repartidos por cuatro estados del país. De esta forma, Zinberg supo enfocar un negocio tradicional de una forma distinta solamente con cambiar el tipo de público. Lo que le ha generado grandes beneficios desde entonces.

Por eso, si tienes pensado montar un gimnasio boutique o ya tienes uno pero el modelo actual no está funcionando, tal vez sea una buena idea adaptarlo a personas de la tercera y cuarta edad. Un gimnasio en el que ofrezcas todos los beneficios de otros centros y una amplia gama de programas de ejercicios para personas de edad avanzada que comienzan una nueva rutina de ejercicios o para aquellos que han estado inactivos durante mucho tiempo.

La importancia del ejercicio para las personas mayores

Normalmente incluimos en la tercera edad a todas aquellas personas que superan los 65 años de edad. Aunque, hoy en día, hay autores que diferencian dos periodo no cronológicos dentro de esta etapa de la vida. La tercera edad para personas de edades comprendidas entre los 60 y los 80 años y la cuarta edad para personas a partir de los 80 años. Así pues, la tercera edad comienza aproximadamente cuando la persona se jubila y termina cuando se inicia la dependencia social. Y la cuarta edad se extendería ya hasta la muerte.

Uno de los grandes males que aquejan actualmente a nuestra sociedad es el sedentarismo, un factor de riesgo que se extiende desde edades infantiles hasta edades avanzadas. Pero en el caso de las personas mayores el riesgo es aún mayor conforme van cumpliendo años y perdiendo capacidades, lo que hace que el sedentarismo aumente todavía más y que se termine llevando un estilo de vida contemplativo, especialmente cuando la persona no ha hecho ejercicio en su juventud.

La edad afecta a nuestra composición corporal y la va cambiando a lo largo del tiempo, aunque no haya cambios en el peso corporal, por lo que hacer deporte es la mejor forma de mantenernos sanos y enérgicos. Pero además, el deporte es la mejor medicina preventiva y terapéutica que existe para enfermedades como la osteoporosis.

Valorar la condición física de cualquier persona es un indicador fiable de salud y esperanza de vida, por lo que realizar actividades relacionadas con la capacidad aeróbica, la fuerza y la flexibilidad supone una excelente herramienta para disminuir los riesgos de muerte relacionados con afecciones cardiovasculares y con otras causas.

Según el American College of Sports Medicine y la American Heart Association, es recomendable hacer un mínimo de cinco sesiones a la semana de ejercicio aeróbico de intensidad moderada durante 30 minutos o tres sesiones de intensidad vigorosa de 20 minutos de duración; un mínimo de dos sesiones de ejercicios de fuerza programado y secuenciado donde se incluyan entre 8 y 10 ejercicios de 10 a 15 repeticiones; y al menos dos sesiones para mejorar la movilidad de las articulaciones a través de ejercicios de flexibilidad activos o pasivos manteniendo las posiciones entre 10 y 30 segundos, como el yoga.

¿Qué ejercicios pueden hacer las personas mayores en un gimnasio?

En función de las condiciones físicas de cada persona, se valorará la realización de unos ejercicios u otros. En principio no hay ningún ejercicio que esté contraindicado. Es la falta de coordinación o movilidad la que obligará a lleva a cabo ciertas modificaciones o adaptaciones de los ejercicios básicos que se hacen normalmente. Y es que para mejorar la independencia funcional y la calidad de vida no es necesario realizar grandes esfuerzos.

Lo más recomendable es optar por ejercicios multiarticulares con peso libre que trabajen los principales grupos musculares. Por ejemplo, diseñar un plan de entrenamiento en función de los patrones de movimiento es una magnífica opción: ejercicios de empuje horizontal y vertical, ejercicios de tracción horizontal y vertical, y ejercicios dominantes de rodilla y cadera.

¿Qué características debe cumplir un gimnasio para la tercera edad?

Los gimnasios para personas de edad avanzada han ido en aumento en los últimos años conforme la nueva generación de adultos mayores ha ido entrando a la edad de jubilación. Centros a los que solamente pueden acudir a entrenar personas que tienen al menos cierta edad, normalmente 50, 55 o 60 años.

Pero la limitación de edad no es lo único que diferencia a este tipo de gimnasios, sino que también cuentan con máquinas de ejercicio de bajo impacto que son sencillas y suaves de usar para el envejecimiento de los músculos y las articulaciones.

Además, los programas están diseñados pensando en los adultos mayores, y los capacitadores e instructores generalmente están específicamente preparados para trabajar con personas de la tercera edad. De hecho, muchas veces los propios profesores también son personas mayores. Y, por supuesto, crean un ambiente tranquilo donde sus socios puedan sentirse más cómodos.

Mejores precios y descuentos

Las tarifas mensuales y diarias con descuento suelen resultar muy atractivas para las personas mayores que ya están jubiladas. Por eso, ofrecer tarifas con descuento para ellas es la mejor forma de captar nuevos clientes.

Equipamiento pensado para personas mayores

Determinadas máquinas de gimnasia pueden resultar confusas o incluso peligrosas para personas de edad avanzada. Por ejemplo, las complejas barreras de entrada o la velocidad y el peso de algunas de ellas pueden hacer que su uso sea complicado. Por eso, en un gym para personas mayores es importante incluir máquinas que sean sencillas de usar para evitar riesgos de lesiones y tensión en los músculos y articulaciones.

Clases solo para mayores

La mayor parte de los centros deportivos ofrecen varias disciplinas para sus socios y muchos gimnasios ofrecen clases ya diseñadas especialmente para personas mayores. No obstante, no es lo mismo acudir a unas clases semanales ya establecidas dentro de un gimnasio de jóvenes que sentir que acudes a un centro donde el resto de socios tienen el mismo rango de edad y el ambiente está diseñado para que te sientas cómodo.

Por eso, una buena idea es montar un gym boutique especializado en personas de la tercera edad que ofrezca un amplio rango horario y clases de distintos tipos para que cada usuario pueda acudir cuando más le interese.

Ambiente cómodo

Los ruidos fuertes y la música a todo volumen suelen ser dos de los principales motivos de los que más se quejan las personas mayores cuando acuden a entrenar a centros deportivos convencionales enfocados más hacia el público joven.

En los gimnasios para personas mayores, el hecho de que no haya pesos libres ya hace que no haya ruidos fuertes. Pero además, en lugar de música rock o rap moderno, la música que acompaña a los entrenamientos suele estar enfocada a los gustos de este tipo de personas y se reproducen a un nivel de decibelios más bajo para crear una atmósfera más tranquila. La idea es que las personas mayores se sientan cómodas cuando van a hacer ejercicio para que quieran volver.

Entrenadores personales para personas mayores

Aunque hoy en día casi todos los gimnasios ofrecen servicios de entrenado personal, no muchos tienen en su plantilla a un profesional acreditado para trabajar con personas de edad avanzada. Esto puede ser un gran plus para tu negocio, ya que muchas de estas personas necesitan programas de entrenamiento específicos adaptados a sus condiciones físicas.

Programas de ejercicios para personas mayores

En los gimnasios para personas de la tercera edad no solamente cuentan con acceso a monitores de acondicionamiento físico perfectamente cualificados, sino que también ofrecen programas con una gran variedad de ejercicios para ayudar a mantener la movilidad.  Rutinas de entrenamiento equilibradas con los cuatro tipos de ejercicios que permitan a sus clientes disfrutar de un envejecimiento saludable y activo.

Equilibrio

La pérdida de equilibrio suele ser algo bastante habitual conforme vamos cumpliendo años. Una de las mejores actividades para mejorar el equilibrio que se pueden incluir en el programa de un gimnasio para personas mayores es el tai chi. Una actividad que además proporciona otros muchos beneficios para la salud, como la mejora de la flexibilidad, el acondicionamiento aeróbico y la fuerza muscular.

Flexibilidad

Los ejercicios de flexibilidad para personas mayores no solo son beneficiosos para estirar los músculos, sino también para llevar a cabo tareas sencillas que se realizan en la vida diaria, como atarse los zapatos. En este sentido, una de las mejores actividades que pueden incluirse en un gimnasio para personas mayores es el yoga.

Fuerza

Levantar pesas es una de las mejores formas de fortalecer los músculos, pero es importante que el entrenamiento se supervisado por un entrenador certificado que ayude durante la sesión. En el caso de que la persona no se encuentre cómoda levantando pesas, también puede usar bandas de resistencia o, incluso, el propio peso corporal para hacer estiramientos y disfrutar de los beneficios del entrenamiento de fuerza.

Aeróbico

El ejercicio aeróbico es ideal para mejorar la respiración y la frecuencia cardíaca, ayudando a fortalecer los pulmones, el corazón y el sistema circulatorio en general. Lo cual puede conseguirse con una caminata o trotando en la cinta de correr, dando clases de baile o nadando en una piscina.