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Hasta hace unos años, solamente existían dos modelos de centros deportivos: los más genéricos y los más «especializados» o de moda. Y en ambos, lo normal era que todos los socios pagaran la misma cuota mensual sin importar las horas que asistieran o los servicios que usaran.

Hoy, las nuevas tendencias del mercado han dado lugar a una importante transformación de esta dinámica. Primero fueron los gimnasios low cost, que encontraron el caldo de cultivo perfecto para instalarse con la llegada de la crisis en el año 2008, y ahora son los gym boutiques. La cuestión es que, independientemente de si acudimos al gimnasio por moda, por forma de vida o por ocio, lo cierto es que en la actualidad hay muchos tipos de centros con distintos enfoques entre los que podemos elegir. No obstante, aunque ambos modelos sean opuestos, los dos tienen algo en común: dan mucha importancia a la atención al cliente y se basan en el uso de la tecnología.

¿Qué es lo que hace diferentes a los gimnasios boutique?

La diferencia es que los gimnasios boutiques han logrado reunir una serie de características muy demandadas por los consumidores de hoy en día. Han conseguido adaptarse a las necesidades del cliente, lo que ha hecho que los clientes estén dispuestos a pagar más por ello. Contra las clases colectivas atestadas de gente, los gym boutiques invitan al entrenamiento diferenciado a un servicio premium y al seguimiento personal, donde cada socio se encuentra perfectamente individualizado.

Nada de compartir clase con 50 personas o tener que hacer cola para usar una máquina o ducharse. Al entrar, el inbstructor ya nos espera con una rutina a medida. Por eso, no es extraño que en los últimos años hayan ido multiplicándose a un ritmo de vértigo por todo el mundo.

Es precisamente aquí donde radica su éxito, ya que sus instalaciones suelen ser más pequeñas y no hay nada de extraordinario en sus entrenamientos si los comparamos con los centros deportivos tradicionales.

Suelen ser estudios de entre 150 y 500 metros cuadrados con una pequeña recepción y unos vestuarios minúsculos. Y en algunos casos también cuentan con una tienda comercial. El resto del espacio se dedica a una única actividad en la que están especializados. Esto quiere decir que la inversión que debe realizarse es menor que la que debe hacerse para montar un gran centro deportivo. Pero además, el hecho de que no necesiten tanto espacio facilita la búsqueda de locales cerca de centros de trabajo o barrios residenciales.

Por otro lado, hay que destacar que, al estar muy especializados, intentan ofrecer a sus socios experiencias memorables que destaquen frente al «todo incluido» de los centros deportivos de toda la vida. Muchos gimnasios boutiques siguen un patrón parecido en cuanto al tipo de clase, alternando un entrenamiento cardiovascular intenso con un ejercicio funcional completo. Mientras que otros centros se especializan, por ejemplo solamente en ciclismo indoor o en programas de baile con barra fija.

Esta especialización convierte a los gym boutiques en un servicio premium. Siendo una de las principales diferencias que presentan con respecto a los gimnasios low cost. Los clientes de este tipo de gimnasios prefieren pagar un poco más por disfrutar de un servicio que cubre por completo sus necesidades y les proporciona un trato más personalizado. Pero además, el pago por bonos o sesiones permite a los socios manejar sus tiempos y pagar por lo que realmente les interesa y usan. Algo que valoran mucho, pues no les gusta atarse a compromisos a largo plazo.

Esto genera además cierta complicidad entre los socios, que tienen la sensación de formar parte de una comunidad, lo que resulta muy complicado que ocurra en los centros deportivos convencionales, a los que acuden personas de muy diferente edad y sexo a hacer diferentes actividades. Los socios de un gimnasio boutique se sienten de esta forma parte de algo y no sumergidos en una gran masa.

También hay que destacar que el tamaño de este tipo de centros y la exclusividad que se vende va acompañada de grupos reducidos, por lo que en ellos nunca encontraremos las masificaciones de los centros deportivos convencionales. Esto garantiza además un trabajo más eficaz por parte de los socios, que cuentan con un monitor pendiente de que esté motivados y de corregir los movimientos que no se realicen correctamente, ayundándoles a conseguir mejores resultados.

Además, el uso de las nuevas tecnologías es imprescindible, pudiendo los socios reservar  sus clases por Internet o, incluso, elegir una determinada máquina que desea usar en un horario concreto. Pero también juegan un papel clave como soporte audiovisual, ya que se utilizan para ambientar, crear juegos de luces y poner proyecciones durante las sesiones.

En cuanto al diseño, hay que decir que las grandes naves de los gimnasios convencionales han dejado de ser las preferidas para apostar por diseños que casan muy con el lujo de los gimnasios boutiques. Combinando esfuerzos en la arquitectura de interiores con acabados industriales exclusivos. Lugares en los que muchos socios admiten entrenar por placer, sin otro mayor esfuerzo que cruzar la puerta.

 

El éxito de los gimnasios boutique en el mundo

Los gimnasios boutique aparecieron hace unos 30 años en Estados Unidos y es en esta país donde se han desarrollado con más fuerza y más rápidamente. No obstante, ciudades como Londres, Berlín, Múnich y París ya están empezando a seguir una ruta muy parecida. Y, aunque en España se ha implantado hace ya un tiempo, su crecimiento es todavía es bastante incipiente. Eso sí, bastante prometedor y con muchas perspectivas de futuro. Un modelo muy impulsado por los millenials, que representan entre el 32% y el 48% de esos usuarios.

Actualmente existen en Estados Unidos aproximadamente 30.000 gimnasios boutique o centros especializados en alguna actividad, además de unos 34.000 gimnasios tradicionales. Casi el 20% de la población del país, unos 54 millones de personas, acude de manera habitual a entrenar a algún centro deportivo y el 42% de ellos escoge estudios o microgyms. Sin embargo, aunque los gimnasios boutique todavía se encuentran por debajo en número de socios, los consumidores gastan un 61% más de dinero en entrenar en este tipo de gimnasios que en los tradicionales.

Tal es el éxito que está teniendo este modelo de gimnasio que incluso algunas de las marcas más emblemáticas del sector del fitness, como la estadounidense Soul Cycle, que pertenece a Equinox; o la británica Beat, que forma parte del grupo Fitness First, ya han puesto en marcha su cadena de gym boutiques. De hecho, la primera ya cuenta con más de 100 estudios de este tipo.

Soho Fit Badalona

Con paredes llenas de arte urbano, DJ’s profesionales y frases inspiradoras, este centro deportivo ofrece a sus socios una experiencia de entrenamiento capaz de superar todas las expectativas, rompiendo con los límites. En él se llevan a cabo entrenamientos intensos de 30 minutos que trabajan todo el cuerpo.

1Rebel

Situado en Londres, 1Rebel es un gimnasio donde no hay excusa para saltarse los entrenamientos, ni siquiera porque un día esté lloviendo. Su concepto hipster de lujo lo convierte en una visita obligada. Con una cuidada decoración industrial y ambientación a través de la luz y la música, que recrean una atmósfera al más puro underground de la capital británica.

Metropolitan

Esta cadena de centros deportivos premium cuenta con 23 centros repartidos por toda España. Una marca que consiguió revolucionar por completo la idea de los gimnasios típicos de los años 80 llenos de fisiculturistas mediante la tecnología, la vanguardia y el diseño de interiores.  Hace poco abrió este gym boutique en el que varios arquitectos de prestigio han conseguido transmitir los valores cultures y estéticos. Muy centrado en el wellness, con increíbles instalaciones de hidroterapia en cualquiera de sus centros.

Equinox

La cadena de gimnasios más conocida del planeta, frecuentada por famosos, ofrece un amplio programa respaldado por los grandes atletas del siglo. Con una decoración impecable que combina el minimalismo dentro de edificios representativos repartidos por todo Estados Unidos, Londres y Vancouver.

Ministry of Sound

Con su reciente inaguración, The Arches Ministry does Fitnes, la famosa sala de fiestas londinense The Arches Ministry ha dado carpetazo al paradigma de que el mundo de la noche y las discotecas es el camino a la perdición. Su concepto copia, arrastra y pega la adrenalina de la música y las luces que se vive en su célebre pista de baile, motivando así a los socios a entrenar con intensidad. Además de contar con salas de cardio y musculación, tiene un bar donde es posible tomar desde batidos de proteínas a cócteles para cultivar la vida social.

David Barton Gym

Esta cadena deportiva nació a principios de la década de los 90 con un objetivo muy claro. No quería ser un gimnasio más dentro del barrio, sino la fusión con el soul de las culturas en los que se encontraran ubicados. Una puesta en escena que resultó ser clave para su éxito. Hoy, David Barton sigue siendo la inspiración para otros proyectos de gimnasios boutiques que han ido ganando adeptos entre la comunidad fitster, repartidos entre Las Vegas, Los Ángeles y Honolulu.