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No cabe duda de que el sector de la salud es uno de los que más crece cada año. En las últimas décadas, el bienestar y el cuidado del cuerpo han hecho que mercados como los productos de cosmética, la nutrición y el deporte estén viviendo su época dorada. Y esto incluye no sólo a los centros deportivos de toda la vida, sino también a las cadenas de gimnasios low cost.

En los últimos años hemos visto como los gimnasios low cost proliferaban como setas. Solamente hacía falta abrir el periódico para darse cuenta de la gran expansión y crecimiento que estaban viviendo.

Los gimnasios low cost se han aprovechado de varios elementos para conseguir su rentabilidad. En primer lugar, el hecho de que muchas personas se apunten al gimnasio después de la Navidad o del verano y que estén obligados a pagar por varios meses o, incluso, el año entero, y que después de marchen y no lo han disfrutado. En segundo lugar, que no sea necesario contar con un gran volumen de monitores o con todas las marcas que existen en el mercado. Compran al por mayor un conjunto de dos o tres tipos de máquinas y reducen sus precios al contar con una personalización muy baja.

Es verdad que la calidad no es mala pero los servicios que se ofrecen son muy pocos. Ni tampoco se suelen ofrecer clases de entrenamiento personal fuera de las actividades colectivas. Con un sistema basado en tablas generales orientadas a las nuevas matriculaciones. En definitiva, aunque los precios son muy bajos, las instalaciones nunca están a la última.

Características de los gimnasios low cost

En los tiempos que corren, el ahorro es clave para muchas personas, por lo que son muchos los que, en los últimos años, han dejado de acudir al gimnasio por falta de presupuesto. Por esta razón muchas cadenas de gimnasios se han sumado al carro de lanzar tarifas low cost. Aunque muchos desconfían de la efectividad de las instalaciones y de la profesionalidad del personal, lo cierto es que el trato de los clientes no es muy diferente al del resto de centros deportivos. Eso sí, podemos encontrar algunas diferencias.

Instalaciones

Las instalaciones de los gimnasios low cost suelen ser iguales o muy similares a las de los gimnasios tradicionales. Encontraremos todo lo básico para hacer nuestras rutinas de ejercicios pero no aquellas comodidades como piscina, jacuzzi, sauna o spa. Se trata de instalaciones convencionales sin ningún valor añadido. De hecho, en algunos casos incluso debe pagarse por aquellos servicios que hasta hace poco se daban por hecho, como es el caso de la ducha.

Tarifas con cláusulas

La mayor parte de las tarifas de los gimnasios low cost están llenas de cláusulas que pueden hacer que la oferta no resulte tan atractiva a pesar de que el precio esté tirado por los suelos. Y es que, muchas veces, pueden estar sujetas a cambios o a un compromiso mínimo de asistencia. En algunos casos, la permanencia llega a ser incluso de un año o dos. Y puede que este tiempo de permanencia deba pagarse por adelantado para que la tarifa sea haga efectiva. Lo cual supone un gran riesgo para aquellas personas que suelen abandonar el centro a los pocos meses por falta de ayuda o de motivación.

También podemos encontrar cláusulas relacionadas con los días o los horarios en los que podemos acudir al centro. Con lo cual, esto limita considerablemente la flexibilidad a la hora de ir a entrenar en el momento que mejor nos venga en nuestra vida diaria.

En cualquier caso, no dejan de ser una buena opción para aquellas personas que cuentan con un presupuesto más ajustado, especialmente si se ajustan a nuestras necesidades y preferencias, ya que nos permitirá disponer de los necesario para hacer ejercicio sin tener que gastar mucho dinero.

Equipo de profesionales

Los profesionales de los gimnasios low cost están cualificados pero no ofrecen un asesoramiento personalizado a los clientes como si ocurre en otros centros deportivos. A lo único que se limitan es a informar sobre la localización de las máquinas y a responder las dudas sobre su uso, pero no dan consejos sobre ejercicios que podrían irnos bien para alcanzar nuestros objetivos.

¿En qué se basa el marketing de los gimnasios low cost?

Existen dos fenómenos distintos que pueden hacer conseguir clientes rápidamente a los gimnasios low cost: el minimalismo y el impulso. Pero además, el perfil de cliente que se apunta a este tipo de centros deportivos, por lo general, no busca una atención personalizada o una amplia oferta de entrenamientos, sino que se sientan atraídos por su bajo coste.

Minimalismo

Los usuarios de gimnasios están cada vez más al tanto de los ejercicios, opciones, hábitos y rutinas entre las que pueden elegir y mantienen estilos de vida saludables. En muchos casos, incluso cuentan con aplicaciones que guían sus entrenamientos y que monitorizan sus actividad en el gimnasio. Con lo cual, el material y el espacio que necesitan para entrenar es mínimo. Esto hace que los entrenadores personales sean visto s cada vez más como un lujo.

Impulso

El sector del deporte es totalmente estacional y está estrechamente ligado a los periodos de vacaciones. De hecho, aquellos años en los que las personas han viajado más, por lo general, suelen anunciar un buen año para los gimnasios low cost.

Con esta información, los centros deportivos pueden planificar ofertas irresistibles para aprovechar la falta de constancia y de perseverancia de los usuarios.

Un sector que ha aprendido a rentabilizar la sensación de culpabilidad de los clientes y en su dejadez. Por eso, es habitual que los primeros días de septiembre los gimnasios estén abarrotados, mientras que una o dos semanas después, es fácil encontrar máquinas vacías. Una situación que se repite de manera cíclica al menos dos veces al año: después de Navidad y después del verano.

El precio no es lo más importante

Llegados a este punto, cabe preguntarse «¿cómo es posible que una noche de hotel o una cena cuesten más que un gimnasio low cost? La respuesta es sencilla; hemos olvidado el valor de lo que vendemos. Hemos dejado de pensar en lo que realmente aportamos al cliente y la razón por la que nos eligen, y nos hemos autoconvencido de que el precio es lo realmente importante.

Es así como, después de años y años bajando los precios, ha llegado un momento en el que resulta imposible ajustarlos más por muchos costes que ahorremos. Tanto es así que en muchos casos esta bajada ha dejado un margen de beneficio irrisorio. Entonces, ¿cómo podemos seguir siendo competitivos y, al mismo tiempo, hacer que nuestro negocio sea rentable?

Es cierto que en el mercado actual la competencia es brutal pero también podemos encontrar otros sectores en los que la competencia es muy grande, de hecho incluso más que en el sector del deporte. El problema real no es el precio, sino el hecho de que la mayor parte de los gimnasios ofrezcan prácticamente los mismos servicios y actividades, lo que hace que sea muy complicado marcar la diferencia con respecto a la competencia y aportar valor al cliente.

¿Qué es lo que más valoran los clientes de un gimnasio?

Hay que pensar que el cliente quiere conseguir el mejor servicio al mejor precio posible, pero esto no significa que quiera cualquier cosa al precio más barato. Es aquí precisamente donde podemos diferenciarnos, buscando la máxima personalización y comodidad de nuestro servicio.

  • Personalización

Dentro de la personalización debemos destacar aspectos como que el club encaje con el tipo de cliente, que se sienta a gusto con la gente que hay y con el entorno. Después de la cercanía, el ambiente es el factor más importante a la hora de elegir un gimnasio. Antes incluso que el precio.

Además es fundamental que todos los procesos sean personalizados y que el cliente sienta que se le tiene en cuenta, ofreciéndole distintos servicios y actividades que a él le funcionen y con los que pueda lograr sus objetivos

  • Comodidad

Dentro de la comodidad hay que destacar factores como la cercanía con el domicilio o su lugar de trabajo y la facilidad de acceso, la posibilidad de no tener que traer cada día la ropa, la toalla y la bolsa de deporte, que no haya procesos que le hagan perder mucho el tiempo, que los espacios le permitan entrenar cómodamente, que todo esté limpio y que los profesionales sean amables.

La cuestión es que muchos estos aspectos son contrarios a la masificación y al excesivo volumen de socios. El problema es que si nos empeñamos en mantener tarifas bajasestaremos obligados a depender de un gran volumen de clientes para que el negocio sea rentable. Así pues, solamente hay dos opciones: tarifas bajas y gimnasio masificado o precios más altos y un servicio cómodo y personalizado.

Si elegimos la segunda opción no quiere decir que el precio no sea importante. La clave está en centrar nuestra venta en las ventajas que el cliente podrá disfrutar, los clientes lo pagarán con gusto porque considera que está recibiendo un buen servicio por el precio que está pagando, por lo que podremos cobrar más que nuestros competidores. Y es que en los mercados maduros, como es el del sector del fitness, las innovaciones cada vez vienen marcadas menos por el precio y por los nuevos servicios o productos, y más por los procesos, por la manera de hacer las cosas, por el trato que damos al cliente y por la manera de gestionar la empresa.

Eso sí, debes tener en cuenta que el 80% de las decisiones de compra se deciden en la primera visita que el cliente hace al gimnasio. Por eso, es una gran oportunidad para personalizar el proceso y hacerle ver todos los beneficios que conseguirá si se apunta a nuestro gimnasio. Es el momento en el que podemos marcar la diferencia y conquistar al cliente, por lo que no debemos desaprovecharlo.

En Solicom somos una agencia especializada en marketing para gimnasios sean del tipo que sean. Tanto si estás pensando en montar un gimnasio como su ya tienes uno y están planteándote cambiar tu modelo de negocio, no dudes en ponerte en contacto con nosotros para que podamos ofrecerte el asesoramiento necesario para rentabilizar al máximo tu negocio.

Nuestro gran equipo de profesionales con mucha experiencia en el sector te ayudará a planificar campañas de captación de clientes, estrategias de retención y fidelización, y a ofrecerte servicios de consultoría y formación en el caso de que puedas necesitarlos. ¡Déjalo todo en nuestras manos para que tú solamente tengas que centrarte en lo realmente importante, que es ofrecer el mejor servicio posible a tus clientes!