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Nos encontramos en un contexto realmente complejo en todos los sentidos. El Covid-19 ha traído consigo una de las crisis más graves desde que terminó la Guerra Civil. Pero, incluso en los peores momentos del confinamiento, el comercio electrónico pudo funcionar. Y no sólo eso, sino que además, aumentó considerablemente sus ventas con respecto a los momentos previos a la pandemia.

evolucion ecommerce 2020

La situación generada por el coronavirus, su consecuente confinamiento y el Estado de Alarma y las estrictas limitaciones que ha conllevado ha dado lugar a nuevos hábitos en todo el mundo, relacionados con la tecnología, generando un importante aumento del comercio electrónico y se sus transacciones. Aproximadamente de un 20% con respecto a la situación prepandemia. De hecho, multinacionales como Amazon, Aliexpress o eBay han multiplicado exponencialmente sus ventas durante los últimos meses.

Con el confinamiento, el comercio electrónico ha dejado de ser un deseo para pasar a ser una necesidad de supervivencia. Los consumidores han encontrado en él la manera de adaptarse a esta nueva situación desde casa, tanto en lo que respecta al teletrabajo como a las compras. Y aunque esto ya se hacía y el comercio electrónico iba por muy buen camino antes de la pandemia, hay datos que demuestran que en los últimos meses las ventas online han experimentado un importante crecimiento y que ha llegado para quedarse con más fuerza que nunca.

Muchos negocios ya se habían digitalizado antes de que el coronavirus hiciera su aparición en escena, lo que les ha permitido mantenerse a flote durante esta compleja situación. Aquellos que no lo habían hecho pero que se pusieron a trabajar desde el minuto cero, encontraron una nueva manera de vender, una nueva forma de llegar al cliente, que mantendrá una vez que haya finalizado la pandemia.

La crisis ha cambiado por completo la relación entre las marcas y los consumidores y ha acelerado el crecimiento y la transformación digital que se tenía previsto para los próximos años. Se estima que el impacto del Covid-19 ha incrementado hasta en un 62% el consumo de productos a través de la red.

Son muchos los consumidores los que han descubierto ahora las ventajas de hacer compras por Internet. Las ventas online han aumentado en un porcentaje notable y todo apunta a que continuarán al alza, incluso aunque volvamos a la normalidad.

Una tendencia que no solamente beneficia a las grandes empresas, sino también a los pequeños negocios que han visto en ello la manera de seguir ofreciendo sus productos y servicios en un momento como el actual, de una manera más económica y llegando a una mayor cantidad de potenciales clientes.

Así pues, el comercio electrónico se erige como una herramienta capaz de ayudar a grandes empresas, pymes y autónomos a frenar las terribles consecuencias que la crisis del Covid-19 ha traído consigo. Y, aunque es posible recurrir a los marketplaces como Amazon o Ebay para ofrecer nuestros productos, lo ideal es contar con una página web o una tienda online que proporcione a los usuarios una buena experiencia online, sin importar el dispositivo desde el que esté navegando.

Ventajas del comercio electrónico

si tu empresa no se encuentra adaptada a la venta por Internet o si vas a montar un nuevo negocio, ten en cuenta que el comercio electrónico es el futuro, un canal que no puedes descuidar para marcas la diferencia con respecto a tus competidores.

Pero no sólo por el crecimiento que el comercio electrónico está experimentando debido al coronavirus, sino también porque, una vez que haya pasado la pandemia, seguirá teniendo un importante papel dentro de la economía, tanto a nivel nacional como internacional.

El ecommerce continuará siendo una magnífica herramienta de apoyo para las pymes, convirtiéndose en un impulsor de crecimiento interno al aumentar el nivel de competencia dentro del mercado. El único inconveniente es que las tiendas online con menos recursos tendrán que esforzarse por llamar la atención de los consumidores  donde las ventas constituyan el eje del consumo de la nueva normalidad.

1. Aumentar el alcance del negocio: las tiendas físicas tienen un alcance muy restringido debido a cuestiones de carácter geográfico, pero una tienda online puede traspasar fronteras y tener alcance no solamente regional, sino también nacional o incluso internacional. Con una tienda online, cualquier negocio puede llegar a un público mayor e incrementar el número de clientes.

2. Mantener un flujo de ventas continuo: las tiendas online están abiertas las 24 horas del día, los 365 días del año. De hecho, una de las principales ventajas de este tipo de negocios es que los consumidores pueden comprar los productos que necesitan en cualquier momento y desde cualquier parte, Esto quiere decir que, incluso cuando no estemos trabajando, estaremos generando ingresos y manteniendo un flujo constante de ventas.

3. Rebajar costes: montar una tienda online es mucho más barato que mantener una tienda física, puesto que los gastos en infraestructura y trabajadores son mucho menores.  Gracias a ello, es posible ofrecer precios más bajos que resulten más atractivos para los clientes.

4. Evitar posibles pérdidas: el comercio electrónico es una magnífica opción para dar salida a los productos perecederos que tenemos en stock, especialmente en momentos de cierre forzoso de los comercios físicos. De esta manera se limitan las pérdidas que se producen por el deterioro de la mercancía.

5. Importante margen de crecimiento: las tiendas online son negocios fácilmente escalables. No hace falta que invitamos una gran suma de dinero en ampliar la oferta de productos o en llegar a un público nuevo para conseguir un importante crecimiento del negocio.

¿Cómo evolucionará el comercio electrónico en el futuro?

Aunque llevamos varios meses confirmando el crecimiento del comercio electrónico durante la pandemia, la sombra de una amenaza continúa cerniéndose sobre el mismo. Todo apunta a que el comportamiento de los consumidores será definitivo, pero existe cierta preocupación por parte de los comerciantes sobre lo que nos deparará el futuro.

En este contexto de transformación, algunos investigadores prevén que, cuando termine la recesión, el 30% de los consumidores continuará comprando productos online, ya que este formato permite reducir al mínimo el contacto personal y evitar así el riesgo de contagios. Debemos tener en cuenta que el usuario ha pasado de estar conectado a estar hiperconectado, apareciendo nuevos consumidores que antes no se habían interesado por este tipo de plataformas y que tienen intención de quedarse a medio y largo plazo.

Con lo cual, todas aquellas empresas que se reinventen, crecerán mucho antes. Y es que no sobreviven ni los más rápidos, ni los más fuertes, sino los que mejor sepan adaptarse a la situación. En este marco de cambio constante, resulta de especial importancia para las tiendas online disponer de expertos en la materia que estén especializados en el desarrollo y el uso de las herramientas más efectivas para lograr una plataforma sencilla, ágil y completamente a medida.

Pero si pensamos que seguramente en poco tiempo nos veremos inmersos en una nueva crisis económica, es normal que estemos preocupados por cómo evolucionará el comercio electrónico en los próximos meses. En concreto, hay dos cuestiones las que pueden afectar principalmente al crecimiento del ecommerce:

1. El nivel de confianza de los consumidores

Durante los meses de confinamiento, el comercio electrónico  ha satisfecho la necesidad de los consumidores de obtener los productos y servicios necesarios. No obstante, la flexibilización del confinamiento puede traer consigo algunos retrocesos en los hábitos de compra.

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan las tiendas online es la desconfianza de muchos consumidores, que no se sienten cómodos facilitando sus datos a través de Internet. Con la relajación del confinamiento y la apertura de las tiendas físicas, puede que muchos consumidores prefieran recurrir de nuevo al comercio tradicional. Y no sólo porque de esta manera se sienten más seguros a la hora de hacer sus compras, sino también para evitar que los comercios locales desaparezcan.

2. Tan seguro como en las tiendas físicas

Es fundamental incrementar la partida del presupuesto que destinamos a estrategias de marketing online para seguir disfrutando de una buena presencia digital en Internet. Todo apunta a que en los próximos meses habrá un mayor interés por parte de los consumidores en pasar más tiempo en las páginas de las empresas antes de acudir a la tienda física.

Si planificamos buenas campañas para guiar a los consumidores a lo largo del proceso y generarles confianza, estaremos aumentando las posibilidades de que terminen realizando sus compras de manera online. Para ello, es clave que la experiencia de los nuestros visitantes se tan coherente como la que viven cuando acuden a la tienda física.

Así pues, las previsiones son de que el Covid-19 seguirá acelerando la diversificación de las audiencias digitales. Algo que incidirá, sin lugar a dudas, en el crecimiento del comercio electrónico durante el coronavirus. Esto abre un mundo lleno de posibilidades para cualquier negocio que quiera tener presencia en Internet. De ahí que sea completamente necesario planificar una buena estrategia de marketing, bien asesorada por expertos como Solicom, que sea eficaz y nos ayude a lograr los resultados deseados.

3. El comercio electrónico será la nueva normalidad

El ecommerce será la nueva normalidad. Y no sólo porque se intentarán minimizar los riesgos de contagio, sino también porque la movilidad se verá reducida debido al aumento del teletrabajo, a las restricciones de viajes, a las nuevas motivaciones y a una menor capacidad del gasto, como consecuencia de la crisis económica, lo que traerá consigo una nueva oportunidad para ofrecer productos más baratos, de mejor calidad y más rápidos.